Apartamentos en Llanes Balmori
Descubre el encanto de Balmori, un pequeño y tranquilo pueblo del concejo de Llanes – donde el verde de los prados se une con el azul del mar Cantábrico.
Te esperamos en Balmori para que descubras un rincón único donde la naturaleza, la tranquilidad y la hospitalidad se unen para ofrecerte unas vacaciones inolvidables.
Nuestros apartamentos son el lugar perfecto para disfrutar de una escapada en familia o con amigos, rodeados de naturaleza y a pocos minutos de algunas de las playas más espectaculares de Asturias. Diseñados para ofrecer el máximo confort, cuentan con las comodidades necesarias para que te sientas como en casa: espacios luminosos, conexión wifi, aparcamiento privado y un entorno tranquilo para que la estancia sea una experiencia de descanso y bienestar.
Su excelente ubicación permite descubrir los principales atractivos del oriente asturiano. En pocos minutos podrás llegar a las playas de Torimbia, Toranda, Barru, Celoriu y Borizu, recorrer el casco histórico de Llanes, visitar Ribadesella o adentrarte en el Parque Nacional de los Picos de Europa. La combinación de mar y montaña convierte Balmori en un destino ideal durante todo el año.
A pocos km de la montaña
Nuestros apartamentos están en la ubicación ideal para disfrutar de unos días de descanso entre el mar y la montaña.
Dos apartamentos en planta primera en Llanes
Recientemente construidos, en julio de 2026, con amplias zonas verdes, aparcamiento privado y al lado de todos los atractivos de la zona.
Aparcamiento propio
Suelo radiante
Terreno para juegos
En plena naturaleza
Haz que tus vacaciones sean Inolvidables
Los apartamentos de Balmori tienen algo que pocos alojamientos en la costa asturiana pueden ofrecer: estar a un paso de todo sin renunciar a la calma de un pueblo pequeño. Llanes, con su casco histórico medieval y la modernidad de los Cubos de Ibarrola, queda a solo unos minutos, pero desde Balmori se respira ya ese oriente asturiano donde el verde de los prados baja directamente hasta los acantilados.
La costa de Llanes es, sencillamente, la más espectacular del norte de España. Más de 30 kilómetros de litoral esconden playas para todos los gustos: desde la diminuta Gulpiyuri, hasta los arenales amplios de Torimbia o Ballota, rodeados de acantilados que parecen sacados de otra época. Quien prefiera moverse a su ritmo puede recorrer buena parte de esta costa a pie por la senda costera, un camino que conecta calas, miradores y pueblos con encanto sin perder de vista el Cantábrico ni un solo minuto.
Pero el mar es solo media historia. En 5 kilómetros desde el mar tenemos la Sierra del Cuera que protege al concejo y a menos de 40 kilómetros se alza el Parque Nacional de los Picos de Europa, uno de los paisajes de montaña más impresionantes de la península. En un mismo día es perfectamente posible bañarse en una playa por la mañana y estar caminando entre picos calizos por la tarde — ese contraste entre mar y montaña, tan cerca el uno del otro, es probablemente la mayor singularidad de esta zona de Asturias.
Llanes tiene además una identidad propia que se nota en cuanto se pasea por sus calles. El puerto guarda los famosos Cubos de la Memoria, la intervención artística de Agustín Ibarrola que convirtió los bloques del dique de abrigo en un mural de colores único en el mundo. El casco antiguo conserva su trazado medieval, con la Basílica de Santa María del Conceyu y los restos de la muralla que antaño protegía la villa. Y por toda la localidad se levantan los palacetes de los indianos, esas casas señoriales que construyeron quienes emigraron a América en el siglo XIX y regresaron con fortuna, dejando su huella en cada fachada, jardín y torreón.
La tradición sigue muy viva en el calendario de fiestas. El verano se llena de celebraciones en la villa de Llanes que mezclan folclore y devoción con siglos de historia detrás. A lo largo del año, las romerías y fiestas de los pueblos vecinos completan un calendario que no para, siempre con la gaita, la sidra y la gastronomía asturiana como protagonistas.
Alojarse en Balmori significa tener todo esto a mano: playa, montaña, historia y tradición, sin el bullicio del centro pero sin renunciar a nada de lo que hace especial a esta esquina de Asturias.